En la ducha, fragmentos sospechosos se desprendieron de su cuerpo: lo que el urólogo extrajo tras 30 años de acumulación heló la sangre de toda la sala.

Un simple gesto bajo el agua corriente provocó el pánico en un hombre que vio caer misteriosos trozos duros por el desagüe. Convencido de que tenía cálculos renales, acudió rápidamente a un especialista. La verdad, oculta durante treinta años, superó con creces todo lo que hubiera podido imaginar.

Ese día, nada hacía presagiar semejante sorpresa. En la ducha, un hombre sintió una molestia inusual y luego vio cómo pequeños fragmentos de una sustancia solidificada se desprendían de su cuerpo y desaparecían por el desagüe. Preso del pánico, sospechó de inmediato que se trataba de cálculos renales y pidió cita con un urólogo sin demora. Acudió a la clínica del Dr. Chen Zhaoan, un reconocido especialista de Taichung, Taiwán. Tras examinar a su paciente, el doctor hizo un descubrimiento sorprendente: una acumulación masiva que podría haber estado presente durante tres décadas.

En la ducha, fragmentos sospechosos se desprendieron de su cuerpo: lo que el urólogo extrajo tras 30 años de acumulación heló la sangre de toda la sala.

La higiene íntima ha sido descuidada durante treinta años.

Al retraer el prepucio del paciente, el Dr. Chen reveló una capa gruesa y amarillenta: esmegma, esa mezcla natural de sebo, células muertas de la piel e impurezas. Normalmente, esta sustancia se elimina por sí sola con el lavado regular. Pero en este caso, se había compactado año tras año formando una masa sólida y maloliente. El olor era tan fuerte que impregnaba toda la habitación. El doctor, asombrado, se dio cuenta de que esta acumulación había persistido durante casi treinta años. El hombre, por su parte, simplemente desconocía que su prepucio podía retraerse, lo que habría permitido una limpieza eficaz.

En la ducha, fragmentos sospechosos se desprendieron de su cuerpo: lo que el urólogo extrajo tras 30 años de acumulación heló la sangre de toda la sala.

Un caso extremo pero evitable.

El Dr. Chen Zhaoan explica que este tipo de situación sigue siendo poco frecuente, pero que en su consulta atiende aproximadamente un caso cada dos años. Subraya que basta con lavarse a diario con agua y jabón suave para prevenir este tipo de casos extremos. El esmegma es un fenómeno natural, pero si no se elimina con regularidad, puede acumularse, provocar infecciones e inflamación, e incluso contribuir al desarrollo de afecciones como la fimosis, un estrechamiento que impide la retracción del prepucio.

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