Por qué la ciencia cambió de opinión sobre los huevos
Durante décadas, las yemas de huevo fueron señaladas por su contenido de colesterol dietético. Pero hoy sabemos que el colesterol que consumimos no es directamente responsable del colesterol en nuestra sangre.
El hígado produce la mayor parte del colesterol que circula en nuestro cuerpo. Cuando consumimos más colesterol a través de la dieta, el hígado produce menos de forma natural para compensar. Un mecanismo de autorregulación realmente extraordinario.
¿Los verdaderos culpables del aumento del colesterol malo? Las grasas saturadas, presentes en las carnes procesadas, grandes cantidades de mantequilla y ciertos quesos. No en los huevos en sí.
Esto cambia para ti a diario.
Si has estado evitando los huevos por miedo al colesterol, puedes respirar tranquilo. Para la mayoría de las personas sanas, uno o dos huevos al día no solo son seguros, sino que además son beneficiosos.
El huevo es una fuente inagotable de nutrientes: proteínas completas, vitamina D, B12, selenio, colina, luteína… Y la yema, en particular, concentra la mayoría de estos nutrientes. ¡No hay necesidad de evitarla!
Un punto importante a tener en cuenta: si padece diabetes o tiene antecedentes de problemas cardíacos, es fundamental consultar con un médico. Y si siempre le sirven los huevos con tocino y mucha mantequilla, ahí podría estar el verdadero problema, no en el huevo en sí.
La naturaleza ha puesto mucho sentido común en un simple huevo. Y sería una pena perdérselo.
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