Apoya a los pequeños productores locales, los mercados de agricultores y los apicultores de tu región. Lee atentamente las etiquetas: una buena miel indica su origen floral y geográfico. Desconfía de los precios muy bajos y las descripciones vagas como «mezcla de mieles de varios países».
La miel etiquetada como “miel de lavanda de Provenza” o “miel de acacia de Alsacia” le brindará muchas más garantías que un frasco genérico sin una indicación precisa.
La próxima vez que cojas un tarro de miel en panal, tómate solo dos segundos para darle la vuelta; este pequeño gesto puede decir mucho sobre lo que pones en tu taza de la mañana.